Noticias

miércoles, 06 mayo, 2020

Cielos despejados

Justo a tiempo para celebrar el 50 aniversario del Día de la Tierra el 22 de abril, los residentes de varias de las ciudades más grandes del mundo pudieron disfrutar de los cielos más despejados que se habían visto en muchos años. La reducción de la contaminación del aire, captada en impactantes fotos e imágenes satelitales del antes y después, ha sido uno de los escasos efectos secundarios positivos de los cierres relacionados con la pandemia. Expertos en calidad del aire de algunas de las principales zonas urbanas de América Latina hablaron recientemente sobre los efectos de las fuertes caídas del tráfico en sus ciudades, y algunos de los problemas que no se pueden resolver tan solo eliminando la circulación de los vehículos en las carreteras.

Los cierres puestos en marcha a fin de frenar la propagación del Covid-19 han variado considerablemente de un país al otro y de una ciudad a la otra en cuanto a su alcance, intensidad, obligatoriedad y duración. Sin embargo, en general, un gran porcentaje del tráfico que normalmente se observa en toda la región se detuvo durante varias semanas.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) creó un Tablero de Impacto del Coronavirus en el que muestra fuertes descensos en la congestión de tráfico en toda América Latina y el Caribe, desde la semana del 15 de marzo. A fines de abril, la congestión en algunas ciudades se había reducido en más del 90 por ciento en comparación con la primera semana de marzo, según datos de la aplicación para navegación Google Waze. 

Los estudios preliminares están comenzando a documentar algunos de los cambios en la calidad del aire que resultan del Covid-19. Un informe de la compañía suiza IQAir analizó los resultados de tres semanas de cierres en 10 ciudades de todo el mundo. El informe reveló que los niveles de partículas finas (PM2.5) disminuyeron en casi un tercio en São Paulo y en un 25 por ciento en la ciudad de Nueva York. Según el informe, Los Ángeles registró el acatamiento más largo de su historia de las pautas de calidad del aire que establece la Organización Mundial de la Salud.

La calidad del aire tiene un enorme impacto en la salud pública. De hecho, los investigadores de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard descubrieron recientemente que los niveles más altos de partículas finas están vinculados a tasas más elevadas de mortalidad del Covid-19. El análisis que realizaron, que fue presentado a revisión por pares, se fija en los datos de más de 3.000 condados en los Estados Unidos.

Durante un seminario virtual que la Alianza de Energía y Clima de las Américas (ECPA) realizó el 16 de abril, varios expertos que monitorean la calidad del aire en ciudades latinoamericanas analizaron algunos de los datos que habían estado observando desde que comenzaron los cierres (la Organización de los Estados Americanos, a través de la ECPA, mantiene una larga relación de colaboración con el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE.UU. con el objeto de apoyar el monitoreo de la calidad del aire en la región).

María Inés de Casas, quien está a cargo de la Red de Monitoreo del Aire de la Ciudad de Buenos Aires, mostró una foto del icónico Obelisco que se encuentra en el centro de la amplia Avenida 9 de Julio de la ciudad. En la foto, tomada durante el pico de la cuarentena obligatoria, casi no se ven vehículos circulando por sus múltiples carriles, y el cielo es de un azul brillante.

Al igual que varios ponentes, de Casas compartió cuadros y gráficos detallados que representan la concentración diaria de algunos de los principales contaminantes del aire medidos en diferentes estaciones de monitoreo dispersas en toda la ciudad. En el caso de Buenos Aires, el nivel de contaminación del aire se disparó cuando se anunció que una cuarentena obligatoria estaba a punto de entrar en vigor, y todos se apresuraron por conseguir provisiones. A esto le siguió una fuerte y sostenida caída de la contaminación por un período de dos semanas, durante el cierre total, continuando con incrementos graduales a medida que algunas restricciones a la actividad económica comenzaban a levantarse.

Las reducciones, que fueron considerables durante todo el período de cuarentena, confirmaron cuál es la principal fuente de contaminación del aire en la ciudad, dijo de Casas. “Si bien siempre esperábamos que el parque automotor fuera el mayor responsable, con todas estas mediciones estamos viendo que realmente esa hipótesis es correcta”, afirmó.


Componentes de la contaminación del aire

Las mediciones de la calidad del aire generalmente analizan seis "contaminantes atmosféricos criterio" que, es sabido, son perjudiciales para la salud humana: monóxido de carbono, plomo, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, ozono troposférico y partículas (léanse los artículos anteriores “Desarrollo de datos creíbles sobre la calidad del aire” y “La calidad del aire puesta a prueba”).

Diferentes tipos de factores pueden afectar los niveles de contaminación, incluyendo la altitud, el clima y la geografía. Una ciudad rodeada de montañas probablemente tendrá más dificultades para dispersar la contaminación que otra ubicada en una llanura ventosa. Las fuentes de contaminación también pueden variar, tal como se evidenció en algunas ciudades durante las cuarentenas de los últimos dos meses.

Según Tiberio Benavides, del Laboratorio de Calidad del Aire en el campus de Medellín de la Universidad Nacional de Colombia, los incendios forestales en gran parte de su país emitieron partículas que mantuvieron altos los niveles de contaminación durante más de una semana con posterioridad al inicio de la cuarentena. Apenas los incendios comenzaron a extinguirse y empezaron a caer las lluvias estacionales, en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali se notaron los efectos de una menor contaminación vehicular, explicó.

Fue drástico cuando la caída de la contaminación empezó a sentirse. Un gráfico muestra que durante la primera semana de abril las concentraciones promedio de PM2.5 cayeron al nivel más bajo experimentado en Medellín en los últimos cinco años. 

En Santiago, Chile, las diferencias en los niveles de contaminación del aire fueron medibles pero menos pronunciadas debido en parte a que el cierre se aplicó a solo 7 de las 32 subdivisiones municipales que conforman la provincia de Santiago. En su conjunto, estas representan el 26 por ciento de la población de la provincia y alrededor del 36 por ciento de los vehículos, según Isabel Leiva, de la Superintendencia Nacional del Medio Ambiente.

Se fijó en el período comprendido entre el 26 de marzo y el 6 de abril, tomando datos de tres estaciones de monitoreo en la zona en cuarentena y una afuera para servir como control. Habiendo advertido que no deben realizarse excesivas interpretaciones basadas en datos relevados durante un período tan corto, Leiva señaló que las mayores reducciones en la mayoría de los contaminantes atmosféricos se observaron en la parte oriental de la ciudad, en una zona principalmente residencial conocida como Las Condes.

Todas las estaciones de monitoreo registraron niveles de ozono levemente más elevados que en los últimos años, lo que Leiva atribuyó a temperaturas relativamente altas al final del verano en Chile. 

Las concentraciones de ozono también fueron elevadas en la Ciudad de México, lo cual es típico para esta época del año. Sin embargo, en este caso han sido más pronunciadas debido a dos factores, según Olivia Rivera Hernández, Directora de Calidad del Aire de la Secretaría de Medio Ambiente de la ciudad. El primero son las temperaturas inusualmente altas, dijo, y señaló que por primera vez en 30 años, la ciudad alcanzó un máximo de 31,9 grados Celsius durante el mes de marzo.

Otro factor es un fenómeno negativo ampliamente documentado conocido como "efecto del fin de semana del ozono", en el que los cambios químicos en el aire producidos por la disminución de los óxidos de nitrógeno pueden conducir a un aumento del ozono. Si bien la Ciudad de México experimentó reducciones "drásticas" en algunos contaminantes a partir de la semana del 23 de marzo, el ozono aumentó, dijo Rivera. Afirmó que el gobierno está realizando un esfuerzo concertado a fin de abordar los altos niveles de ozono reduciendo los compuestos orgánicos volátiles provenientes del gas evaporado, los productos de limpieza y otras fuentes que contribuyen al problema.

En las ciudades que han constatado importantes mejoras en la calidad del aire en las últimas semanas, la pregunta es si estas variaciones visibles provocarán cambios de comportamiento duraderos. En un video publicado el Día de la Tierra, el Ministerio de Medio Ambiente del Perú señaló que el país estaba viendo cielos tan despejados como hace 50 años, más aves y vida silvestre y aguas más limpias. 

"Esta emergencia que vivimos, es un gran llamado de atención de nuestra Madre Tierra, quien nos advierte que, si queremos mantenernos saludables, debemos también mantenerla saludable a ella.", dijo José Álvarez, Director General de Diversidad Biológica, en el video. Concluyó con una pregunta perspicaz: "En cuanto a ti, ¿qué harás cuando todo esto termine?"