Noticias

Noticias


martes, 11 octubre, 2016

Integración energética en América Latina: Iniciativa Conectando las Américas 2022

 

Conectar redes eléctricas y mercados traspasando fronteras es un proceso a largo plazo que requiere de un apoyo político sostenido del más alto nivel. Bien vale la pena este esfuerzo, puesto que la integración eléctrica beneficia a todos los países y sus consumidores. La integración eléctrica impulsa la competencia, lo que puede reducir los precios de la electricidad, movilizar inversión, facilitar el despliegue de las energías renovables, y fomentar la utilización óptima de los recursos energéticos a través de una región.

Las interconexiones eléctricas permiten a exportadores vender el exceso de su capacidad de generación energética, al tiempo que permite a los países importadores satisfacer sus necesidades eléctricas internas, comprar energía más barata, o evitar la escasez. Estas aumentan la confiabilidad  proporcionando a los gobiernos alternativas y flexibilidad para asegurar los compromisos la demanda eléctrica de sus países, especialmente de aquellos que en gran medida dependen de la energía hidroeléctrica y son vulnerables a las sequías. Las interconexiones eléctricas reducen los costos de infraestructura mediante la incorporación de economías de escala y la reducción de los requisitos de reserva.

Por estas razones, y dado el papel fundamental de los precios de la electricidad en la avance de la competitividad, los gobiernos de Colombia y EE.UU. pusieron en marcha la iniciativa Conectando las Américas 2022, en la Cumbre de las Américas de 2012 en Cartagena. Hemos recorrido medio camino del decenio del mandato de nuestros líderes para ampliar las interconexiones eléctricas y aumentar la generación energética con bajas emisiones de carbono en todo el hemisferio.

El gobierno de los Estados Unidos, en apoyo a Conectando las Américas 2022, ha dado prioridad a los continuos esfuerzos de América Central por fortalecer y ampliar su mercado eléctrico regional (MER) y el sistema regional de transmisión SIEPAC, siendo la sub-región más avanzada en la realización de nuestra visión presidencial de una América interconectada. De la mano del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros socios, el Departamento de Estado de los Estados Unidos organizó diálogos o foros políticos, reuniones ministeriales, foros con inversionistas y gobiernos regionales, empresas privadas de energía y financieras para identificar y resolver los obstáculos del MER que limitan los intercambios eléctricos y la inversión. Hemos proporcionado asistencia técnica especializada a instituciones regionales de Centroamérica y a los gobiernos nacionales responsables de la integración eléctrica para fortalecer los sectores energéticos, promover el consumo de energía limpia, y maximizar las oportunidades  de comercialización regional de energía. El vicepresidente Biden de los EE.UU. organizó una Cumbre de energía en mayo de 2016, donde el Grupo de trabajo en seguridad energética Centroamérica-EE.UU, presentó recomendaciones en un plazo determinado para acelerar el proceso de integración, incluyendo con México. Los líderes de América Central acordaron poner en práctica las recomendaciones tan pronto como fuese posible y reafirmaron su compromiso con esta iniciativa transformacional.

En América del Sur, el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, expresó su apoyo a la integración eléctrica Perú-Chile, señalando que las discusiones se encontraban "en etapas avanzadas." Los ministros de energía de Perú y Chile, en declaraciones vía videoconferencia realizadas en un evento del Instituto de las Américas el 14 de septiembre, destacaron también la integración regional eléctrica como una prioridad. Un análisis técnico-económico avalado por el Departamento de Estado de los EE.UU. en 2015 sobre dos posibles interconexiones eléctricas, confirmó que cualquiera de los escenarios produciría beneficios comerciales para ambos países y mejoras en la confiabilidad. Dado que estos dos países todavía no están interconectados eléctricamente, avances concretos entre Perú y Chile serán de gran importancia para avanzar la interconexión de los Andes, un proceso respaldado por el BID y otros socios, y para la visión de Conectando las Américas de un hemisferio interconectado.

Mientras tanto, la Comunidad Andina (CAN) ha logrado avances importantes en desarrollar un marco regulatorio regional para gobernar un potencial de mercado eléctrico CAN-Chile, actualmente en revisión por los gobiernos. Si los gobiernos implementan esta norma, sería un gran paso hacia el avance de la comercialización de electricidad en la región andina. La mayoría de las naciones andinas continúan comercializando cantidades limitadas de energía a través de pequeñas interconexiones bilaterales, y Colombia, Ecuador y Perú han anunciado planes de expandir su infraestructura transfronteriza la cual aumentará su oportunidad de comercialización.

Otros esfuerzos están en curso para la ampliación de la interconexión eléctrica en América del Norte y entre Brasil, Guyana y Surinam, conocido como el "Arco Norte". Los gobiernos de Colombia y Panamá continúan apoyando la interconexión eléctrica bilateral propuesta. El Gobierno de Panamá está actualmente solicitando a las comunidades indígenas afectadas su consentimiento para iniciar las evaluaciones de impacto ambiental y social en el corredor propuesto.

En la región del Caribe no hay proyectos activos de interconexión eléctrica entre los países insulares. Sin embargo, los gobiernos de la región han logrado avances significativos en la utilización de las energías renovables con el apoyo de la Iniciativa de Seguridad Energética del Caribe, puesta en marcha por el vicepresidente Biden de los EE.UU en 2014 en República Dominicana. San Cristóbal y Nieves está desarrollando su recurso geotérmico en la isla de Nieves, con potencial para interconectar a San Cristóbal, ampliar el mercado interno de fuentes de energía renovable, con potencial de reducir la dependencia de combustibles fósiles del sector eléctrico nacional cerca a cero.

Cuando Chile celebre la ministerial de la Alianza de Energía y Clima en 2017, los gobiernos, las instituciones regionales y los aliados multilaterales de desarrollo tendrán la oportunidad de destacar nuestro progreso en el alcance de la visión de nuestros líderes de un continente americano interconectado desde Canadá hasta Chile y Argentina en 2022. A medida que nos acercamos a la mitad del camino, debemos celebrar el progreso significativo en Centroamérica y la región andina y acelerar la transición energética con energía sostenible, diversa y confiable a lo largo del continente. A tal fin, la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero (conocida como OPIC, por sus acrónimo en inglés) del gobierno de EE.UU. aprobó más de $500 millones en proyectos de energía limpia en el Caribe y Centroamérica durante los años fiscales 2014-2015. Sectores energéticos limpios y estables apuntalan economías fuertes y prósperas y resaltan además el papel de la energía en el avance de la colaboración interamericana.

Sobre la autora: Faith Corneille sirve como Asesora regional principal en energía para la Dirección de Recursos Energéticos (ENR por sus siglas en inglés) del Departamento de Estado y actualmente trabaja desde la Embajada de los EE.UU. en San José, Costa Rica.