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miércoles, 05 junio, 2019

Ideas brillantes para un alumbrado más eficiente

El alumbrado público puede aumentar la seguridad y mejorar el atractivo de un barrio o centro urbano, pero también puede aumentar el consumo de energía y las emisiones de carbono. Los gobiernos de todo el mundo están adoptando estrictos estándares de iluminación a fin de promover niveles óptimos de eficiencia e incorporar las últimas tecnologías. Los ocho países en el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) se encuentran actualmente en el proceso de desarrollar tales estándares con el apoyo de la Organización de los Estados Americanos (OEA)

Piense en las diferentes formas en que las personas utilizan la iluminación todos los días, ya sea la lámpara de escritorio de un niño para estudiar por la noche, las luces de la pista de aterrizaje que guían a los aviones o las luces brillantes del estadio que le dan a los fanáticos un asiento virtual en la primera fila. Según el CLASP, una organización no gubernamental que trabaja con la OEA para apoyar el trabajo del SICA, en todo el mundo la iluminación representa aproximadamente el 15 por ciento del consumo total de electricidad y el 5 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Para los gobiernos, la mejora de la eficiencia y los estándares de rendimiento de la iluminación brindan beneficios claros, según la gerente superior de CLASP, Ana Carreño. Las mejoras en la eficiencia reducirán en forma inmediata las facturas públicas de electricidad y, en el largo plazo, reducirán la necesidad de invertir en la generación de energía. También ayudarán a los países a cumplir sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Los consumidores también saldrán ganando, dijo Carreño, ya que las nuevas tecnologías de iluminación son duraderas y extremadamente rentables. 

No es de extrañar que los gobiernos de todo el mundo, incluyendo a varios de las Américas como Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, hayan adoptado normas que los fabricantes e importadores de productos de iluminación deben cumplir.

Entre los países del SICA, el desarrollo de regulaciones relacionadas con la iluminación se ajusta a un proceso más amplio que incluye el establecimiento de estándares de eficiencia energética para equipos tales como refrigeradores, acondicionadores de aire y motores eléctricos. (véase la historia relacionada a continuación) 

La OEA y el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (conocido como NIST, por su acrónimo en inglés) han brindado apoyo técnico al SICA en proyectos de regulaciones relacionadas específicamente con el alumbrado público como parte de una iniciativa de eficiencia energética implementada a través de la Alianza de Energía y Clima de las Américas (ECPA).

La OEA le pidió a CLASP, una organización que se dedica a mejorar el desempeño energético y ambiental de los aparatos y equipos, que analice la propuesta de regulaciones que un grupo técnico del SICA había redactado. En marzo, CLASP presentó sus conclusiones y recomendaciones en un taller técnico en la ciudad de Guatemala que incluyó representantes de todos los países del SICA. Sobre la base de ese informe, el grupo técnico del SICA decidió realizar más revisiones a los reglamentos propuestos a fin de asegurar que estos cumplan con lo que se conoce en la industria como estándares mínimos de rendimiento energético, es decir, especificaciones para productos que funcionan con electricidad. 

El apoyo que la ECPA brindó a través del proyecto ha posibilitado la transferencia de prácticas óptimas y conocimientos basados ​​en estándares internacionales, dijo en una entrevista Werner Vargas, Director Ejecutivo de la Secretaría General del SICA. Añadió que el resultado será “un salto de calidad a la propuesta que se venía trabajando.”

Regulaciones como las que SICA está considerando tienen como objetivo fomentar el uso de las alternativas más eficientes para el alumbrado público. Hoy en día, es la tecnología LED (el acrónimo significa diodo emisor de luz). La mayoría de las luces de la calle convencionales que se utilizan hoy en día son variaciones de las lámparas de descarga de alta intensidad, que incluyen lámparas de vapor de sodio, vapor de mercurio y halogenuros metálicos.

Las luces LED ya están empezando a aparecer en las calles de algunas ciudades de Centroamérica, según Vargas. A finales de este año, agregó, Taiwán hará una donación de $ 4 millones destinada a proyectos de alumbrado público LED a base de energía solar en los cuatro países del SICA que tienen relaciones diplomáticas con Taiwán: Belice, Honduras, Guatemala y Nicaragua. La donación, cuya ejecución estará a cargo del SICA, se basará en las necesidades definidas por cada país, pero se centrará en zonas muy transitadas y de gran visibilidad.

Regulaciones inteligentes

El proceso regulatorio en curso se propone promover el impulso hacia alternativas de eficiencia energética como la iluminación LED. Sin embargo, la idea no es imponer el uso de una tecnología específica, sino establecer estándares de rendimiento energético que favorezcan las alternativas más eficientes, explicó Carreño.

“Cuando se pone un límite un poco más alto, lógicamente hay tecnologías que van a desaparecer del mercado”, afirmó en una entrevista.

Durante los próximos meses, CLASP producirá algunas notas técnicas para el grupo técnico del SICA que trabaja en las regulaciones de alumbrado público. También realizará un estudio de mercado para determinar qué tipos de lámparas se están utilizando ahora y, posteriormente, preparará recomendaciones relacionadas con los tipos comunes de iluminación interior, que serán el foco de regulaciones separadas.

Carreño, quien ha trabajado estrechamente en el proyecto SICA, ofreció algunas consideraciones para países o regiones que puedan estar considerando adoptar estándares de iluminación:

Es importante regular el mercado, en parte porque otros países y regiones ya lo están haciendo.Si un fabricante no puede vender más sus productos de iluminación ineficientes en la Unión Europea, por ejemplo, buscará otros compradores.

Hay que regular el mercado para prevenir el ‘dumping’ de tecnologías ineficientes y de tecnologías que tienen sustancias perjudiciales para el medio ambiente”, afirmó Carreño, agregando que el mercurio presente dificultades particulares. Idealmente, dijo, las regulaciones de vanguardia implementadas en otros países pueden servir como punto de referencia. 

Adoptar un enfoque tecnológico neutral.En lugar de establecer estándares solo para la tecnología LED, establecer estándares de rendimiento más generales que se apliquen a todos los tipos de iluminación, dijo Carreño, " para que no se causen barreras y costos adicionales para las tecnologías más eficientes".

Tómese el ejemplo de un estándar de eficiencia energética conocido como lúmenes por vatio, que mide la cantidad de luz emitida dada una cantidad determinada de electricidad. Si los estándares se establecen solo para luminarias LED (el término técnico utilizado para unidades de iluminación completas), con ello se estará desalentando tanto su importación como su fabricación. Sin embargo, si todas las luminarias deben ajustarse al mismo estándar, la tecnología LED será la más ventajosa. 

Incluir criterios actualizados de calidad en la normativa.Más allá de la cantidad de luz emitida y el consumo de energía, es importante tener en cuenta una serie de especificaciones técnicas: ¿Cuál es el índice de vida útil de la lámpara? ¿Qué color de luz emite? ¿La luz parpadea o es constante? A diferencia de una lámpara incandescente, que "emite luz o no emite luz", como afirma Carreño, las nuevas tecnologías pueden ser más complejas y tener más variaciones. "Todas esas cosas hay que regularlas", dijo.

Para los países más pequeños, los esfuerzos regionales tienen sentido.En el caso de los países del SICA, podrán ahorrar dinero y dolores de cabeza reglamentarios mediante el desarrollo de un conjunto común de estándares y un sistema uniforme para evaluar la calidad y ejercer la supervisión. Esto también ayudará a los fabricantes y a los importadores, dijo Carreño. En lugar de tratar con ocho conjuntos diferentes de regulaciones, pueden cumplir con un solo marco regulatorio.

 



 

El proceso del SICA de un vistazo

En 1991, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá crearon el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). Desde entonces, Belice y la República Dominicana se han convertido en miembros.

Bajo la estructura del SICA, el órgano superior de formulación de políticas es la Reunión de Presidentes, seguida por un Consejo de Ministros para cada sector clave. Por ejemplo, el Consejo de Ministros de Energía debe aprobar las regulaciones de eficiencia energética en alumbrado público que en la actualidad un grupo técnico del SICA está desarrollando.

Dependiendo de los productos que se regulen, algunas regulaciones también deben pasar por el Consejo de Integración Económica para asegurarse de que no creen distorsiones en el mercado de comercio regional. Es el caso de las regulaciones ya desarrolladas sobre refrigeración y aire acondicionado, que aún están en espera del segundo nivel de aprobación.

Werner Vargas, Director Ejecutivo de la Secretaría General del SICA, explicó que las regulaciones adoptadas por los Consejos de Ministros tienen aplicación directa (en otras palabras, no requieren de la aprobación del parlamento de cada país), tienen efecto inmediato y sustituyen las leyes nacionales (cada país puede individualmente adoptar regulaciones nacionales más estrictas, pero deben cumplir por lo menos con los estándares regionales). Es responsabilidad de cada país hacer cumplir los estándares.