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martes, 04 diciembre, 2018

La Isla de Barbuda: volviendo a pararse en sus pies

 

[Foto: International Federation]

Cuando se trata de huracanes, las islas gemelas que componen Antigua y Barbuda, tienen una amplia experiencia --en dos décadas soportaron 8 tormentas enormes, enmarcadas por el Huracán Luis en 1995, y el huracán Irma en 2017. “Es una experiencia muy dolorosa, pero aprendemos de nuestras propias experiencias,” señaló el Embajador Brian Challenger, cuando explicaba el proceso de recuperación que está aún en marcha en Barbuda. “De cierta forma desarrollamos cierta capacidad para resurgir.”

La pequeña isla de Barbuda, indudablemente aún tiene mucho que recuperar. En septiembre de 2017 recibió un golpe directo y devastador de Irma, un huracán Categoría 5 que destruyó la mayor parte de las estructuras de la isla. “Fue como si hubiera estallado una bomba;” indicó el Embajador Challenger en una entrevista reciente en Miami, cuando asistía a la reunión de la Alianza de Energía y Clima de las Américas (ECPA, por sus siglas en inglés).

Inmediatamente después del huracán, todos los residentes de Barbuda –la población fluctúa entre 1.600 y 1.800 habitantes—tuvieron que ser evacuados a la isla mayor de Antigua, dejando a Barbuda sin residentes permanentes por primera vez en tres siglos. (Véase la nota previa de ECPA, Comenzando otra vez: construyendo resiliencia ante el desastre).

El proceso de reconstrucción está en marcha, pero no ha sido fácil. El Embajador Challenger, que se desempeña como Asesor del Ministerio de Energía de Antigua y Barbuda, estimó que actualmente ha regresado cerca de la mitad de la población de Barbuda; aunque la actividad económica aún es “una fracción” de lo que era antes de Irma.


[Foto: International Federation]

“Para muchos jóvenes haber venido a Antigua, la isla mayor, significó obviamente tener mayores oportunidades económicas y también educativas”, expresó el Embajador, y agregó, “algunos quizás ya no regresan”.

Por otro lado, agregó, nuevos proyectos de turismo están programados para estar en marcha en los próximos meses –incluida la construcción de un aeropuerto—lo cual podría ser muy positivo. (De acuerdo a noticias de los medios, recientemente reabrió sus puertas el hotel boutique Barbuda Belle y otros hoteles reiniciarán actividades en diciembre).

En el sector energético, otra vez hay electricidad en Barbuda, aunque la empresa de energía tiene algunos problemas de distribución porque la demanda es más baja. El plan, que cuenta con la asistencia de los Emiratos Árabes Unidos (UAE), es instalar un sistema de generación eléctrica híbrido que funciona principalmente con energía solar y baterías de almacenamiento durante el día y con diésel durante la noche.

En cuanto a los trabajos en marcha para que los residentes tengan una vivienda permanente, se concentra la atención en reconstruir las viviendas de una forma más resiliente que antes. Esto significa hacer cumplir las normas y códigos de construcción que aunque estaban vigentes desde antes, no necesariamente se aplican en la práctica debido a la historia singular de Barbuda, manifestó el Embajador. Y agregó que –al revés de Antigua—Barbuda tiene una tradición de propiedad comunal de la tierra, por lo cual no se puede hipotecar las tierras con los bancos.

Si un banco otorga una hipoteca, se asegura que se cumplan ciertas normas de construcción. “Si no hay un banco para hacer cumplir o requerir que se cumplan esas normas, la gente construye en forma descuidada y de acuerdo a su propia situación”. En algunos casos, construyen en partes –levantan una pared esta semana, la próxima semana instalan un poco el cableado – y “cuando esto ocurre así las normas no se cumplen”, indicó el Embajador Challenger.

En la reconstrucción de Barbuda, el objetivo es asegurar que la construcción cumpla los requisitos de seguridad que se aplican en su isla hermana. En Antigua, el huracán Luis fue “el que cambió el juego,” manifestó el Embajador, y señaló que después del huracán de 1995 que causó grandes daños, se reconstruyeron las estructuras tomando en consideración los huracanes. Aquella preparación, si bien fue adquirida con mucho dolor, ahora representa una ventaja para Antigua, “en cierta forma, estamos ahora mejor que algunas de las otras islas que no han tenido tormentas, digamos, en 30 años”.

El Embajador Challenger cree que eventualmente Barbuda se reconstruirá cumpliendo elevadas normas, con techos más fuertes y estructuras más sólidas –debido en parte al “incentivo de una experiencia personal” de haber sobrevivido Irma. “Obviamente el Gobierno adoptará un papel mucho más activo de vigilancia, y creo que incluso sin el gobierno, con lo que experimentaron esas personas el último año, no creo que quieran sufrirlo otra vez”.